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“¡Han aparcado en mi plaza de garaje!”


Llegas a casa cansado después de un largo día de trabajo o de un viaje y ahí está. Intencionadamente o por un despiste, un vecino ha vuelto a aparcar en tu plaza de garaje.

Para ayudarte a actuar frente a esta situación que podría resultar desesperante, en el post de hoy te contamos lo que podrías hacer o no, ante esta mala práctica que sucede con más frecuencia de lo que nos creemos en las comunidades de propietarios.

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Por un lado, el artículo 710 de la Ley de Enjuiciamento Civil, nos da la posibilidad de demandar al infractor para que la situación no vuelva a repetirse, pudiendo obtenerse una sentencia condenatoria de “no hacer”.  Si el condenado persiste en su comportamiento, se le requerirá judicialmente para que se abstenga de seguir llevando a cabo dichas prácticas en el futuro. En caso de que su conducta persistiera, podría considerarse estar incurriendo en un delito de desobediencia a la autoridad judicial, con la posibilidad de imponerle multas si así se quisiera.

Otra vía que podríamos llevar a cabo, viene recogida en el artículo 7.2 de la Ley de Propiedad Horizontal, que tiene como fin la cesación de la actividad prohibida en cuanto a actividad molesta.

Además, pese que la mejor solución sería que el presidente de la comunidad dialogara con el infractor para que esta situación no se repitiera, si éste persiste, el presidente podría entablar contra él acción de cesación con la previa autorización por parte de la junta de propietarios. Si se obtiene una sentencia firme y aun así el infractor no cesara, las consecuencias serían las mismas que si se opta por lo establecido en el artículo 710 LEC: el acusado debería responder penalmente.

Y bien, ¿qué es lo que no podríamos hacer?

En ningún caso sería posible imponer sanciones, ya que esta facultad no está reconocida en la ley. Si pese a no ser válidas se impusieran, el propietario no estaría obligado a abonarlas.

Por otro lado, ya que ni la policía local ni las grúas tendrían la posibilidad de intervenir al tratarse de un recinto privado, algunas comunidades podrían llegar al acuerdo por mayoría simple, de acudir a los servicios de una empresa privada para que retirara el vehículo, corriendo el vecino incumplidor con el gasto.

Como podemos ver, pese a que la cosa es más “ilegal” de lo que en principio podría parecer, la mejor opción sería hablar con el infractor para evitar que volviera a aparcar en tu plaza. Dialogar con él y explicarle lo ocurrido para que no se repitiera, siempre sería la mejor vía. Como dice el dicho “hablando se entiende la gente”.

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